Desde que se implantó la normativa que regula los comedores escolares de los centros educativos públicos de la CAV (Orden de 22 de marzo de 2000) hemos criticado numerosos aspectos de la misma y hemos denunciado que cierra las puertas a la autonomía de las escuelas y concentra el servicio en pocas empresas.

Un sistema que, entre otras cosas no permite que el centro escolar pueda elegir entre las empresas homologadas, porque los lotes preestablecidos obligan a un único proveedor, anulando toda posibilidad de competencia. Como ejemplo señalar que todos los comedores escolares de centros públicos de Gipuzkoa están obligados a tener como proveedor a Auzolagun. Un sistema, en definitiva, que ha perjudicado seriamente la calidad del servicio.

Ahora que la Autoridad Vasca de la Competencia ha denunciado un reparto del mercado que ha empeorado la calidad del servicio y ha supuesto un sobrecoste para las familias y la sociedad en general, nos sentimos estafados e indefensos: las empresas se reparten el mercado y alteran el precio del servicio y la Administración no protege ni los intereses de las familias ni el interés general.

Por ello:

  1. Queremos denunciar públicamente que la Administración ha creado un modelo de comedores escolares para nuestras hijas e hijos que ha perjudicado a la calidad del servicio y al bolsillo de las familias.
  2. Este modelo de gestión, con una falta de control continuado, ha posibilitado el fraude denunciado por la Autoridad Vasca de la Competencia.
  3. Teniendo en cuenta que las nuevas adjudicatarias son las mismas que han ocasionado dicho fraude, exigimos que establezca todos los mecanismos de control necesarios para que la multa no revierta en la calidad del servicio.
  4. Asimismo exigimos que invierta en los comedores escolares el importe de la multa.
  5. Solicitamos al Gobierno vasco y a las entidades competentes que investiguen la sanción más importante que ha establecido la Autoridad Vasca de la Competencia, analizando la posibilidad de denunciar a estas empresas. EHIGE está estudiando las medidas que se pueden tomar.

 

Ante esta situación exigimos un nuevo modelo de comedores.

La normativa actual no responde a las necesidades de las familias y el alumnado y ha convertido la alimentación de nuestros hijas e hijos en un negocio. Queremos un nuevo modelo más flexible que considere el comedor como un espacio educativo más del centro.

Solicitamos que cada comunidad escolar pueda elegir su propio modelo y que la Administración le dote de las infraestructuras y las condiciones necesarias para llevarla a cabo.

Por eso solicitamos a la Administración que de inmediato:

-Facilite e impulse las experiencias piloto a las que le instó el Parlamento Vasco en 2014.

-Que cada centro pueda elegir empresa de catering de cara al próximo curso.

-La creación de una Comisión de Comedor a lo largo de este curso, en la que participemos diferentes agentes y elabore un nuevo marco normativo que trate temas como los siguientes:

Gestión:

  • Permitir al centro que elija el sistema por el que quiere gestionar su comedor (autogestión, otros organismos locales, catering, etc.), con todas las exigencias nutricionales, de calidad alimentaria, de seguridad e higiene, y con el mismo apoyo institucional y económico que el sistema actual.
  • Que los centros que elijan el sistema de catering también puedan elegir empresa.
  • Cocinas en todos los centros.

Productos y calidad:

  • Introducción de productos locales frescos de cada temporada y ecológicos.
  • Promoción de la economía local.

Espacio educativo y atención:

  • Formación del monitorado en temas que garanticen que el comedor sea realmente un espacio educativo: trato al alumnado, resolución de conflictos, juegos con perspectiva de género…
  • Revisar los espacios, los horarios, ratios, alumnado habitual etc.
  • Adecuar el servicio a la edad de los comensales: diferenciación de menús según edades, self-service en secundaria, etc.

Participación efectiva de la comunidad educativa:

  • Autonomía y control completo de la comisión de comedor.
  • Fomentar la participación de las familias en todo el servicio.
  • Uso educativo del espacio del comedor (aprovechar este espacio para fomentar hábitos saludables, autonomía del alumnado en la alimentación, utilización del espacio para implementar prácticas alimenticias, salud, etc.)